Credencial IFE

Hola amigos. El sábado pasado gozaba mientras las Chivas visitaban al Monterrey. Iniciaba un segundo tiempo que se antojaba victorioso para el rebaño (al final ganaron) cuando… ¡sopas! Un anuncio nos decía que la transmisión del partido se interrumpía porque había que cumplir con las prerrogativas del IFE que establecen, ya lo sabe Usted, que hay que regalarles millones de spots a los partidos políticos para que nos digan lo que ya sabemos: que sus propuestas son las que nos sacarán de pobres, nos harán vivir sin miedo y nos volverán felices.  

 

El dichoso bloque duró algo así como 4 minutos, en los que fui del pasmo a la indignación. ¿Cómo se atrevía el IFE a profanar una de las cosas más sagradas que tenemos los mexicanos, el fútbol? No fui el único molesto. La opinión pública terminó enardecida con la autoridad electoral por semejante imposición.

 

Pero… después de un par de días, comenzó a surgir el trasfondo de la situación. El IFE salió a decir que no, que ellos no habían ordenado tal cosa, que era asunto de las televisoras. Además les exigirían una postura al respecto, que respondieran por qué metían los comerciales en medio de los eventos deportivos (el súper tazón fue otro afectado, pero yo ni la transmisión vi; no le entiendo a los caballazos)

 

En síntesis. Todos se “echaron la bolita”. Sin embargo el tema de fondo persiste: El obsequiar a un puñado de vividores millones de minutos (y por tanto, dinero) para que nos echen el mismo rollo aburridor de siempre que no logra cambiar ni la intención de voto, ni la percepción del ciudadano de que todos son la misma porquería.

 

Pero también descubre a los dueños de los medios en este país (encabezados, claro, por Televisos y Aztecos) que hoy repelan, pero obviamente no por los anuncios, que, por cierto, han estado ahí toda la vida, nomás que antes los partidos se mochaban con ellos, dejándoles ganancias millonarias. No, la bronca no son los “chorizos” eternos de publicidad política entre la programación…

 

El chantaje está en que hoy son GRATIS.

 

Por eso pretenden hartar a la sociedad del alud de mensajes políticos. Señor Azcárraga, Señor Salinas-Pliego: no lo hagan, no es necesario. Ya estábamos hasta el gorro de ellos (ah, y por cierto, de Ustedes también).

 

LA DE HOY: ¡Ay nanita! El dólar a 15, y como las energizer… keep going, and going…

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